05 Sep Torres vigía de la Marina Alta: un recorrido por la costa alicantina
Quien recorre hoy la costa entre Dénia y Calp lo hace pensando en calas, en luz y en villas asomadas al Mediterráneo. Hace cinco siglos, ese mismo litoral se recorría con una preocupación bien distinta: vigilar el horizonte. Entre los siglos XVI y XVII, el Reino de Valencia levantó una red de torres de vigilancia para anticipar los ataques de piratas berberiscos y de la flota turca, una amenaza constante tras la caída de Granada. Varias de esas torres siguen en pie en la Marina Alta, y siguen marcando el perfil de la costa que hoy habitan quienes construyen aquí su vivienda.
La clave de esta red no estaba en cada torre por separado, sino en su capacidad de hablar entre ellas. De día, señales de humo; de noche, hogueras. En cuestión de minutos, el aviso de una vela sospechosa podía recorrer varios kilómetros de costa y llegar hasta el interior. El ingeniero militar italiano Giovanni Battista Antonelli fue el responsable técnico de buena parte de estas construcciones, el mismo que proyectó el Castillo de Santa Bárbara de Alicante, la presa del pantano de Tibi o el fuerte de Bèrnia. Su informe de 1563 marcó el inicio de la construcción de varias de las torres que hoy se conservan en la Marina Alta.
Un legajo de 1609 adquirido por la Fundació Cirne revela cómo era la vida en estas torres: vecinos de a pie hacían guardia por turnos, cobraban un sueldo por ello y quedaba constancia detallada de cada relevo. No eran soldados profesionales, sino la propia población organizada para protegerse.
Torre del Gerro, en Les Rotes de Dénia
Es, probablemente, la más singular de todas por su forma: un cuerpo troncocónico dividido en dos partes que recuerda a un jarrón, de donde toma su nombre. Se alza a 130 metros sobre el nivel del mar, en el punto donde los acantilados del Cap de Sant Antoni empiezan a hacerse inexpugnables. Tiene 13,5 metros de altura y, tras problemas estructurales en su base, tuvo que reforzarse con contrafuertes poco después de construirse. Se comunicaba con el Castillo de Dénia y con otra torre, hoy desaparecida, situada donde ahora está el faro del Cap de Sant Antoni, uno de los miradores más reconocidos de toda la Marina Alta.
Torre del Cap d’Or, en Moraira
Domina el cabo que le da nombre, en el término de Teulada-Moraira, y su campo visual es excepcional: alcanza desde el cabo de la Nao, al norte, hasta el Peñón de Ifac, al sur, y en días claros llega hasta la Serra Gelada. No era solo un puesto de observación: disponía de dos cañones que defendían el puerto de Moraira, recuperados en 1980 durante unas labores de limpieza en la playa. A pocos metros se conserva un aljibe que abastecía de agua a la guarnición, similar al del castillo de la Granadella, en Jávea. Esta torre estaba en contacto directo con la de la Granadella, la del Descobridor y, hacia el sur, con la del Mascarat y el propio Peñón de Ifac.
Las torres de Jávea
Ningún otro municipio de la Marina Alta concentra tantas: la torre del Cap Prim (o del Portixol), la del Descobridor, la de Sant Antoni, la de la Mesquida y el castillo de Sant Martí formaban un cinturón defensivo casi continuo alrededor del cabo de la Nao, uno de los puntos más expuestos de toda la costa valenciana. Su densidad da una idea de lo crítico que era este tramo de litoral para la defensa del antiguo Reino de Valencia.
El Mascarat y el Peñón de Ifach, en Calpe
Cerraban el sistema por el sur. La atalaya del Peñón de Ifach aprovechaba la altura del propio peñón para ampliar su alcance visual, mientras que la torre del Mascarat vigilaba el estrecho paso costero que hoy atraviesa la carretera entre Calpe y Altea.
Cinco siglos después, estas torres ya no vigilan velas enemigas, pero siguen marcando algunos de los puntos más reconocibles de la costa: Les Rotes, el Cap d’Or, el cabo de la Nao. Conocer su historia es entender por qué esta costa se construyó mirando siempre hacia el mar, y por qué sigue siendo, hoy, uno de los litorales más buscados del Mediterráneo para vivir.
Si te interesa el patrimonio arquitectónico de la provincia, en nuestro artículo sobre los edificios singulares de la Costa Blanca recorremos castillos, faros y otras construcciones históricas que, como estas torres, siguen definiendo el paisaje de Alicante.
* Imagen de Macma