06 Oct 3 rutas de senderismo para principiantes en la Costa Blanca
La Costa Blanca es sierra, barrancos, acantilados y sendas que se pierden entre el azul del mar y el verde de la montaña.
Para aquellos que disfrutan de caminar sin prisas o para quienes se inician en el senderismo, la provincia de Alicante ofrece rutas suaves, bien señalizadas y con paisajes que sorprenden a cada paso.
En esta ocasión, te vamos a dar tres propuestas perfectas de senderismo para principiantes en la Costa Blanca: tres senderos con mucho encanto, historia y maravillosas vistas que te van a enamorar.
1. El Faro del Albir
Dentro del Parque Natural de Sierra Helada (o Serra Gelada), el camino que lleva hasta el Faro del Albir es una de esas rutas que enamoran incluso antes de empezar. Son apenas 2,5 kilómetros de trayecto, pero cada metro regala un paisaje distinto: el azul intenso del Mediterráneo, los acantilados que caen casi a plomo sobre el mar y, al fondo, la silueta blanca de Altea.
La senda, totalmente pavimentada y con un desnivel suave de unos 112 metros, es ideal para quienes buscan una caminata cómoda. En los miradores, hay telescopios para observar delfines que suelen dejarse ver al amanecer o al atardecer.
Al llegar al faro, el visitante puede acceder al pequeño centro de interpretación, donde se explica la historia de la costa y la función del faro a lo largo de los años.
2. Ruta de los Acantilados de Benitachell
Esta ruta costera es un clásico entre quienes quieren disfrutar del mar sin pisar arena. Comienza en la cala del Moraig, un rincón de aguas turquesas rodeado de paredes de piedra. Desde allí, el sendero asciende suavemente hasta ofrecer vistas que parecen sacadas de una postal: acantilados abruptos, pequeñas calas escondidas y, en días despejados, la silueta del Peñón de Ifach recortada en el horizonte.
El recorrido, de baja dificultad, alterna tramos de senda y pasarelas de madera. A lo largo del camino encontrarás cuevas naturales como la Cova de Pepet del Morret o la del Ti Domingo L’Albiar, que servían antaño de refugio a pescadores y cabreros. Es una ruta ideal para caminar en primavera o al final del día, cuando la luz del sol baña los acantilados con tonos dorados.
Además, este paseo permite disfrutar de la flora mediterránea en su máximo esplendor: romero, tomillo, palmitos y pinos que perfuman el aire. Perfecta para desconectar, hacer fotos y, si te animas, darte un baño al terminar.
3. Barranco de los Molinos, en Ibi
Si buscas un entorno de montaña sin grandes desniveles y con el encanto del agua, esta ruta es una apuesta segura. El Barranc dels Molins o Barranco de los Molinos, en Ibi, combina historia, paisaje y tradición. El recorrido sigue el cauce del pequeño barranco donde, hace siglos, se levantaron varios molinos que aprovechaban la fuerza del agua. De ahí su nombre.
El camino está rodeado de vegetación y cuenta con zonas de sombra, lo que lo hace ideal para caminar con niños. A mitad del trayecto encontrarás un área recreativa con barbacoas y mesas, perfecta para hacer una pausa o disfrutar de un pícnic.
Uno de los puntos más curiosos del recorrido es la “Trompa del Elefante”, una formación rocosa pulida por el agua que ha terminado convirtiéndose en un pequeño tobogán natural. Un lugar divertido y muy fotogénico.
Estas tres rutas son una excelente manera de descubrir una Costa Blanca diferente, más tranquila y auténtica. No hace falta ser un experto ni tener un gran equipo: basta con calzado cómodo, agua y ganas de disfrutar.